Articulo de Opinión (publicado en el periódico La Provincia, 7/10/2015)

Beatriz correas Suarez, Concejal de Ciudadanos Ayuntamiento de Las Palmas de Gran canaria

Beatriz correas Suarez, Concejal de Ciudadanos Ayuntamiento de Las Palmas de Gran canaria

Sigo dándole vueltas a la cabeza al tema de la empresa mixta de aguas de Las Palmas de Gran Canaria (Emalsa). De verdad les digo que me gustaría creer que se intentó salvaguardar los intereses de los ciudadanos, pero cada día que pasa, cada día que ahondo más en este tema, me vuelvo más escéptica.

Para intentar entenderlo he retomado los orígenes de esta privatización, en donde dos grupos empresariales competían por hacerse con la parte privada de Emalsa. Aquagest por un lado y Saur-Unelco por otro. Cuando la primera, que según muchos expertos ofrecía la mejor oferta, compraba el 49% de la compañía, dejando al Ayuntamiento con el 51% y garantizando así el control por la parte pública, los políticos de la época se llenaron la boca diciendo que con la presencia de Unelco sí se garantizaba el control por la parte pública… cuando en esos momentos ya estaba en marcha la privatización de la compañía. ¡Vamos!, unos auténticos visionarios.

¿Y por qué Unelco tenía tanto interés en Emalsa? No sé si lo sabrán, pero Emalsa, cuando era pública, en su vieja planta de Las Palmas I, también producía y vendía luz, y con los beneficios de la luz se podía mantener el precio del agua. Emalsa era competidora de Unelco. Al ser privatizada, Emalsa terminó dedicándose sólo a la producción de agua y, aunque Unelco era dueña de un porcentaje de la empresa, eso no quería decir que Emalsa no pagara los recibos de la luz necesarios para la producción del agua. ¿Y esto que significó para Emalsa? Que perdió un beneficio (la producción de luz) y aumentó mucho un gasto (pagar por la luz necesaria para producir toda el agua que pasó a producirse mediante ósmosis inversa). ¿Y qué significó para Unelco que Emalsa dejara de vender luz? Que perdió un competidor (ya que se quedó como el único que producía luz en cantidad), pasó a producir y vender la luz que antes vendía Emalsa, y encima ganó un gran cliente, pues el agua que necesita Emalsa ya no se produciría con medios propios, sino que habría que desalarla comprándole luz a… ¡Unelco!

Y si tanto interés tenía Unelco por la compra de Emalsa ¿Por qué la vendió después?… ¿No sería que ya había cumplido su objetivo?

Pero seguimos investigando, y ahora nos vamos a las plantas desaladoras. En aquella época teníamos Las Palmas I, planta con una necesidad de remodelación, que se realizó y que pasó a llamarse entonces Las Palmas-Telde, ¡la cual se utilizó un día! y, por cierto, parece que produjo agua de excelente calidad, pero que se abandona debido a que los datos parecen indicar que la desalación por el proceso de osmosis inversa es mucho más económica que por destilación, y lo que se hace es gastar más dinero para aumentar al doble Las Palmas III. ¿Y no hubiera sido más económico usar y amortizar Las Palmas I (que ya se llamaba Las Palmas-Telde y se había invertido mucho dinero en ella) para dicho proceso y no partir de cero? La respuesta que hemos recibido hasta ahora a esa pregunta es que 70 millones de euros están oxidándose en Jinámar y nadie da explicaciones por ello, y por lo que sabemos el precio del agua no ha bajado, aunque fuera mucho más barato producir con ese sistema.

Otra curiosidad con respecto a la remodelación de Las Palmas I para convertirla en Las Palmas-Telde, ¿Saben quién era el socio español de la empresa israelí que realizó y cobró la remodelación para después pararla? Unelco.

Creo que Unelco ha sido el gran beneficiario de la privatización de Emalsa: se quita un competidor, gana un cliente, y obtiene beneficios por la remodelación de Las Palmas-Telde. Una vez hecho esto, va y vende. Blanco y en botella… Ahora nos faltaría averiguar a quien benefició que la oferta de Unelco fuera la ganadora, está claro que a los ciudadanos de Las Palmas de Gran Canaria no.

Por cierto, dice el concejal de aguas que han aparecido los papeles, la oferta ganadora. ¡Enhorabuena! No hay nada como que Ciudadanos (C’s) denuncie su desaparición para que se pongan manos a la obra. Lo que sí me extraña es que cuando el grupo de técnicos encargados de la intervenciónn lo solicitó varias veces, parece que no estaban ¡Magia potagia!

Beatriz Correas es concejal de Ciudadanos (C´s) en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria